En el último tiempo se ha visibilizado la importancia de la salud mental como parte del bienestar, y esta tendencia también ha alcanzado al deporte. En el caso del fútbol, los sistemas de juego están compuestos por “piezas”, pero estas piezas son personas, y para cuidar su salud y que así también rindan bien sobre el campo, se debe asegurar su bienestar físico y mental.
En la parte física se ha progresado mucho, con nuevos conocimientos y tecnologías en nutrición, medicina, recuperación y entrenamiento, pero el aspecto mental está al debe, y sólo se ha comenzado a tomar en cuenta luego de sucesos que han evidenciado la “humanidad” de los futbolistas, como el cierre de redes sociales de Darío Osorio luego de recibir injustos comentarios negativos después de su breve debut en Copa América.
De todas formas, no se trata sólo de acompañar con terapia psicológica a los jugadores, quienes están expuestos a comentarios negativos y presión, sino también de aplicar la psicología para asegurar un buen ambiente y entendimiento de equipo, que potencie el rendimiento individual y colectivo de sus miembros.
Un ejemplo de esto fue dado por Alex Ferguson en su libro, donde mencionó que el psicólogo del Manchester United le aconsejó sentar a los titulares junto a los “cadetes” en la comida, lo que mejoró la confianza y rendimiento de los últimos, evidenciando así que los psicólogos también pueden formar parte del cuerpo técnico y encargarse del manejo de grupo.
Esto destaca la importancia de esta disciplina para asegurar el bienestar de los jugadores y su rendimiento individual y colectivo, por lo cual el éxito en el fútbol surge entonces como resultado de la interacción entre diversos factores, y aparece como necesario comprender este deporte desde un enfoque integral que incluya la salud mental como un pilar fundamental a trabajar si se quiere cuidar la salud y bienestar de los futbolistas y la convivencia entre ellos, y obtener así resultados positivos en la cancha.








