Más de $112 millones de dólares recaudaron en el 2025 Colo Colo, Universidad de Chile y
Universidad Católica. La pregunta de fondo no es cuánto entra. Es cuánto realmente
queda.
A fines de marzo, los tres grandes publicaron ante la CMF sus estados financieros del
ejercicio 2025. Y las cifras dejan una señal clara: clubes generan mucho, gastan mucho,
son poco rentables y tienen una caja frágil.
En Universidad Católica, el inicio de las operaciones del Claro Arena ayudó a reducir las
pérdidas de años anteriores y aportó más de $2.229 millones de ingresos en poco más de
cuatro meses.
En Universidad de Chile, el rendimiento deportivo fue clave: la Copa
Sudamericana y la Copa Libertadores fortalecieron la recaudación, con más de $12.237
millones por tickets y abonos, lo cual se suma a los más de $6.314 Millones recaudados
por premios.
Por su parte, Colo Colo, volvió a mostrar un comportamiento repetido en los
albos: gastar prácticamente todo lo que genera. Su utilidad de $5.095 millones no se
explica solamente por la operación del año, sino que se explica principalmente por la
condonación de intereses y multas por parte del Servicio de Impuestos Internos, debido a
una modificación legal. Esto, no sólo sirvió para generar el efecto positivo ya mencionado,
sino que reduce de manera relevante la deuda tributaria que la concesionaria mantiene
desde su creación. Sin embargo, hay que tener presente que esta disminución de la
deuda no significa un ingreso de dinero. Es “sólo una mejora contable-tributaria”,
lamentablemente.
“La pregunta de fondo no es cuánto entra. Es cuánto realmente queda.”
Pero el dato más inquietante no está en el resultado final. Está en la caja de los tres
grandes. Universidad de Chile cerró el 2025 con $826 millones disponibles, Universidad
Católica con $1.712 millones y Colo Colo con poco más de $676 millones. Es decir:
ninguno de los tres tenía efectivo suficiente para cubrir un mes promedio de operación.
Ahí aparece el verdadero salvavidas del sistema: los ingresos fijos y recurrentes de TNT
Sports.
Este fenómeno, de no mantener un flujo de caja apropiado para las necesidades
corrientes, no es exclusivo del fútbol chileno y deja en evidencia una tendencia sistémica
de la industria a nivel mundial, que es: depender del dueño, depender de las ventas del
talento joven y clasificar a torneos internacionales para sostener un equilibrio razonable, al
menos a mediano plazo en lo que se refiere a liquidez.
En el papel, los tres grandes siguen mostrando estabilidad y potencial de hacer más por
sus instituciones. Pero es una estabilidad frágil, demasiado expuesta a errores deportivos,
improvisación dirigencial y falta de profesionalización. Porque en el fútbol, como en
cualquier negocio mal administrado, no basta con recaudar mucho. El problema es seguir
gastando como si la plata nunca se fuera a acabar.








