En un club donde el objetivo es ganar la Champions League todos los años, una temporada sin títulos ya es considerada una crisis. Ahora, dos años consecutivos en blanco han desatado una catástrofe institucional y un enorme caos en el Real Madrid, que, para reencontrar el rumbo, deposita sus esperanzas en un viejo conocido: José Mourinho.
El portugués parece reunir todas las condiciones necesarias para reencantar a una plantilla que hoy se ve molesta y confundida. Un plantel sin líderes claros: Dani Carvajal, primer capitán del equipo, fue relegado a la suplencia; Fede Valverde, segundo capitán, protagonizó el quiebre definitivo del camarín; y Kylian Mbappé, líder y figura del equipo, firmó su divorcio con la afición y parece haberse quedado solo dentro del vestuario.
“The Special One” ilusiona al madridismo porque es un entrenador que impone respeto y se asegura de que todos remen en la misma dirección. Quien no lo haga, sabe que tendrá problemas, tal como ocurrió con Iker Casillas durante la primera etapa del técnico en el Bernabéu.
“Florentino habla de árbitros, medios y elecciones. Pero el madridismo necesita que alguien hable de fútbol.”
También ilusiona a Florentino Pérez, quien decidió tomar el asunto en sus propias manos en medio de una guerra abierta contra los medios españoles, los árbitros y el FC Barcelona. El presidente del Real Madrid CF, que habitualmente intenta mantener distancia con la prensa, concedió una conferencia y una entrevista exclusiva en un poco más de 24 horas. En ambas apariciones, como un león herido, lanzó manotazos a todas partes para evitar hablar de la espantosa temporada que está por terminar.
Al mismo tiempo, llamó a elecciones presidenciales faltando todavía tres años para el final de su actual mandato y anunció que volverá a presentarse junto a su actual junta directiva. El problema es que no existe ningún otro candidato: los aspirantes disponen de diez días desde el anuncio para reunir una directiva completa, presentar un aval cercano a los 200 millones de euros y cumplir varios otros requisitos establecidos en los estatutos del club. Hay Florentino para rato.
Lo que molesta es que no habla de fútbol. No explica por qué el equipo más grande del mundo lleva dos años sin levantar un título ni cómo pretende volver a ganarlos. En cambio, se excusa asegurando que los árbitros y el Barcelona roban, respaldándose en un informe que supuestamente demostraría que los errores arbitrales le han costado siete ligas al Madrid. Sin embargo, el documento no considera las ocasiones en que el propio club se vio beneficiado por esos mismos fallos, por lo que pierde gran parte de su sentido.
Porque una cosa son las disputas institucionales, las polémicas arbitrales y la guerra mediática que rodea al club, temas que evidentemente también preocupan al madridismo. Pero otra muy distinta es lo que ocurre dentro de la cancha. Y hoy lo que corresponde es hablar de fútbol. Explicar por qué el equipo más grande del mundo lleva dos años sin títulos y cómo pretende volver a competir al máximo nivel. Porque, al final, al hincha del Madrid lo que más le importa es que el equipo vuelva a ganar y a levantar copas. Para eso lo que importa es trabajar en los entrenamientos y correr en la cancha.







