
¿Han escuchado ese mantra que año a año se repite en nuestro fútbol?: “Apareció la nueva joya del fútbol Chileno”. El drama es que en la gran mayoría de los casos esta joya no se alcanza a pulir, y queda en el eterno y multitudinario grupo de las eternas promesas, de los “casi casi”, esos que se quedaron en la banca de la gloria eterna.
No queremos ponerles nombres y apellidos a estos jugadorazos que barrieron con todo en las divisiones inferiores, pero una vez que se les pasó en sus manos la camiseta de titular, la devolvieron, desaparecieron y continuaron su carrera peregrinando en clubes de clase b, de todo Chile y el mundo.
Las razones son muchas de este despegue en falso, porque la gran mayoría de estos diseños de cracks lo tienen todo para triunfar: personalidad, calidad, desparpajo, preparación física, sicológica; entonces, ¿Qué pasa?. La respuesta es tan simple como compleja, nuestros jugadores menores no tienen un campeonato al nivel de competencia que tiene el de reservas en, por ejemplo, Argentina, además esta añeja “posibilidad” que a esta altura es una obligación, de que los clubes deban cumplir un minutaje con jugadores Sub 21, es vergonzoso, existiendo tantas alternativas para sacarle lustre a nuestras nuevas generaciones, que terminan como eternos tapados de figuras de dudosa calidad de otras nacionalidades.
Por eso, si vuelven a escuchar, ¿Por qué no existe un recambio natural para reemplazar a la generación dorada?, la respuesta la tienen las autoridades, los dirigentes y técnicos que no han sido capaces de darle competencia a nuestro futuros cracks, que lamentablemente terminan 10 años después en una crónica pérdida titulada, ¿Y qué fue de la eterna promesa?. Lamentable.
Pichanguer@s, ¿Cuál es para ustedes una eterna promesa de nuestro fútbol?





